20 de septiembre de 2013

[Series] Especial Classic Doctor Who: Temporada 01 Serial 008 - The Reign of Terror


El último serial de la primera temporada de la serie clásica de "Doctor Who", titulado "The Reign of Terror", fue un nuevo serial histórico en el que nuestros protagonistas viajaban a la Francia del siglo XVIII durante ese periodo de la Revolución Francesa conocido como el Terror. Se trata de un periodo fascinante de la historia, aunque este serial no logra despertar la fascinación que experimenta el espectador con anteriores seriales históricos como "Marco Polo" o "The Aztecs". Tampoco ayuda el hecho de que dos de los seis episodios que lo componen se hayan perdido (aunque existen muy buenas reconstrucciones animadas de dichos episodios perdidos).

La historia comienza cuando la TARDIS aterriza cerca de una granja situada a las afueras de París. El Doctor y sus acompañantes se adentran en ella sin saber que se trata de un escondrijo de los contrarrevolucionarios que se oponen al gobierno de Robespierre. Los rebeldes usan la granja para esconder ropas y documentos falsos que les permitan escapar de París en caso de necesidad. Dos de esos rebeldes, llamados Rouvray y D´Argenson, llegan a la granja escapando de los soldados y se encuentran con los viajeros, a los que toman en un primer momento como intrusos. Después de dejar al Doctor inconsciente, encañonan a Ian, Barbara y Susan con sus armas. En ese momento llega una patrulla de soldados que obliga a salir al grupo. Los contrarrevolucionarios son fusilados allí mismo y los acompañantes del Doctor son hechos prisioneros y llevados a París. Ajeno a lo sucedido, el Doctor permanece inconsciente en el interior de la granja mientras los soldados la incendian.

Tras sobrevivir al fuego gracias a la ayuda de un muchacho, el Doctor debe poner rumbo a París para encontrar a su nieta y a los dos profesores. Sus acompañantes han sido llevados a la Prisión de La Conciergerie, donde se les ha juzgado como traidores y sentenciado a morir en la guillotina. Afortunadamente, Jules y Jean, una pareja de contrarrevolucionarios, tienen otros planes para ellos.

El argumento de este serial resulta un tanto complejo por la cantidad de personajes que aparecen, cada uno aliado en un bando y con sus distintas motivaciones. La época en la que se sitúa también es igualmente compleja y requiere que el espectador disponga de ciertos conocimientos previos para no perderse. No obstante, el aspecto más negativo de este serial es la inactividad de sus protagonistas, que son llevados de forma pasiva de un lugar a otro por la interferencia de otros personajes. Ian, Barbara y Susan pasan gran parte del serial como prisioneros (algo bastante común en esta primera época de la serie, como ya pudimos ver en "The Unearthly Child" o en "The Daleks").

Entre los aspectos positivos de "The Reign of Terror", destaca la importancia que se le concede al Doctor, que protagoniza varias escenas en solitario que vuelven a explotar la vertiente cómica del personaje. Para rescatar a sus acompañantes, el Doctor se disfraza y se hace pasar por un oficial regional, dando pie a escenas muy curiosas entre las que destaca su encuentro con el propio Robespierre. También se le concede algo más de protagonismo a Barbara, que comparte una breve subtrama romántica con un contrarrevolucionario llamado Léon Colbert. Dado que en esta temporada Ian acapara gran parte de la atención, es refrescante que se le de cierta importancia a Barbara en algunos capítulos (Susan, la otra acompañante femenina, aún tendrá que esperar un poco más para disfrutar de su momento de gloria).

A pesar de sus puntos débiles, "The Reign of Terror" resulta sorprendente por atreverse a tocar un periodo tan oscuro como el Terror. Nuestros protagonistas experimentan situaciones muy duras, pues presencian un fusilamiento y pasan una angustiosa estancia en prisión bajo la amenaza de madame guillotina. Ya en esta época primigenia "Doctor Who" era capaz de saltar de la fantasía más extravagante al realismo más minucioso sin ningún tipo de problema, siendo ésta una de las razones por las que la etapa clásica de esta serie es tan fascinante.

17 de septiembre de 2013

[Cómic] Reseña de "Doctor Extraño: Dentro de Shamballa", de J. M. DeMatteis y Dan Green

Durante los comienzos de la literatura pulp, muchos autores miraron hacia Asia. El desconocimiento y la fascinación que despertaba este continente se aliaron para dar a luz una serie de historias inspiradas por los muchos misterios de las culturas orientales. Oriente era la cuna del misticismo, de la espiritualidad, del dominio de la mente y del conocimiento de los planos superiores, por lo que parecía el lugar ideal para que los héroes pulp adquiriesen sus habilidades. Cuando comenzó la Era Marvel de los Cómics, Stan Lee y Steve Ditko también recurrieron a los misterios de oriente para contextualizar a uno de sus personajes. De esta forma nació el Doctor Extraño, el Hechicero Supremo.

Stephen Extraño era un brillante y respetado cirujano que lo tenía todo. Sin embargo, también era un hombre orgulloso, egoísta y avaricioso que sólo pensaba en el dinero. Un accidente de coche dañó los nervios de sus manos, lo cual le impidió volver a operar. Desesperado, Stephen recorrió todo el mundo con la esperanza de encontrar una cura. Sus pasos le condujeron hasta el Himalaya, donde esperaba que un místico conocido simplemente como "el Anciano" le ayudase. Lejos de encontrar la ansiada cura, Stephen descubrió su verdadero destino y acabo convirtiéndose en discípulo del Anciano. Así se inició en la senda de las artes místicas y acabó adquiriendo el manto de Hechicero Supremo.

En aquellos tiempos, el viaje iniciático del Doctor Extraño no era más que una excusa, una forma de llamar la atención de los lectores fascinados por conocer los secretos de la exótica y misteriosa Asia. Los cómics del Doctor Extraño permitieron crear toda una caterva de criaturas y dimensiones mágicas, especialmente gracias al talento desatado de Steve Ditko. Sin embargo, la fantasía ocupó todo el protagonismo, dejando los aspectos más espirituales del personaje en segundo plano durante muchos años. Entrada ya la década de los 80, cuando Marvel empezaba a explorar el formato de novela gráfica para atraer a nuevos lectores adultos con el reclamo de historias maduras de calidad, el Doctor Extraño tuvo al fin la oportunidad de explorar su faceta más espiritual en una historia sustentada en las enseñanzas de las religiones orientales. Estamos hablando de "Doctor Extraño: Dentro de Shamballa".


Escrita por J. M. DeMatteis (guionista de "La Última Cacería de Kraven", una de las historias imprescindibles de Spiderman) e ilustrada por Dan Green, "Doctor Extraño: Dentro de Shamballa" es una novela gráfica peculiar. Su formato se acerca más al del relato ilustrado que al del cómic tradicional, con escasos diálogos y gran abundancia de cuadros de texto. Las viñetas no siguen una disposición fija, sino que se presentan en distintas combinaciones. Abundan las ilustraciones a toda página acompañadas de gran cantidad de textos de apoyo, como en cualquier libro ilustrado.

El formato elegido puede suscitar dudas en el lector, pero lo cierto es que encaja a la perfección con el argumento que narra DeMatteis. La premisa inicial es simple: el Doctor Extraño acude al Himalaya en el aniversario de la muerte del Anciano para rendirle homenaje. Allí se encuentra con uno de los sirvientes de su viejo maestro, un ermitaño llamado Hamir. Éste le entrega un último regalo de parte del Anciano: una caja cuyos misterios conducen al Doctor Extraño hasta un plano superior, el mítico reino de Shamballa. Los Maestros de Shamballa, las almas de los grandes místicos de la historia, han decretado que debe comenzar una Era Dorada y, para ello, el viejo mundo debe ser purgado. Los Maestros de Shamballa han elegido al Hechicero Supremo como instrumento ejecutor y le ordenan que reúna los tres fragmentos de un hechizo olvidado para desencadenar un apocalipsis sobre el planeta. Tres cuartas partes de los habitantes de la Tierra morirán, pero los supervivientes ascenderán hasta alcanzar la Perfección. Desgarrado ante la petición, pero sospechando que el alma del Anciano se encuentra entre los Maestros de Shamballa y que ésta es su última voluntad, el Doctor Extraño acepta la misión.

Dudando de su elección, Extraño viaja por el mundo para reunir un hechizo perdido en los tiempos de la Atlántida y Mu; un hechizo capaz de revitalizar las líneas de ley que conectan los distintos lugares místicos del mundo, ahora debilitados por la decadencia espiritual de los seres humanos, y hacer que la magia fluya libre de nuevo. Pero el Doctor Extraño desconoce que un oculto enemigo conspira contra él y desea que fracase, para lo que ha preparado diversas ilusiones de las que quizá ni siquiera el Hechicero Supremo podrá escapar. El destino del planeta no es lo único que está en juego, sino también el alma de Extraño.


Desde el primer momento, el argumento está repleto de referencias al hinduismo y al budismo que van más allá de la mera terminología. El propio concepto de Shamballa hunde sus raíces en ambas religiones. Mientras que para los occidentales Shamballa no es más que un reino oculto repleto de maravillas, para los orientales Shamballa es el último baluarte de la espiritualidad frente a la corrupción del alma humana. Dice la tradición que será de Shamballa desde donde partirá el ejército que arrasará el mundo y pondrá fin a las fuerzas del mal, trayendo una nueva era para el hombre. J. M. DeMatteis conoce perfectamente los elementos que maneja y los integra a la perfección en el universo del Doctor Extraño, a quien convierte en el brazo ejecutor de los Señores de Shamballa.

La misión de Extraño supone un nuevo viaje iniciático para el personaje. En ese sentido es especialmente relevante que el cómic comience con su peregrinaje al santuario del Anciano, el lugar donde empezó su aprendizaje. Hay una metáfora implícita, un mensaje oculto en el argumento y en su conclusión. Al superar los distintos retos, al renunciar a las distintas ilusiones a las que se enfrenta, el Doctor Extraño trasciende sus limitaciones. El tiempo es una ilusión. La lujuria es una ilusión. El propio yo es una ilusión. Dios es un mago, la realidad es su truco y todo lo hace con espejos. Al trascender las ilusiones que forman la realidad, uno se conoce a sí mismo y así alcanza la Verdad.

En las primera páginas vemos a un Doctor Extraño altivo y confiado. Su dominio de la magia le ha vuelto orgulloso en cierta medida, haciéndole olvidar que la sabiduría sólo puede alcanzarse desde la humildad. El poder y el dominio no implican sabiduría, por lo que haber leído todos los grimorios del mundo y conocer todos y cada uno de los hechizos existentes no hacen que el Doctor Extraño sea sabio. Después de su viaje y de poner fin de forma bellísima a la misión encomendada por los Señores de Shamballa, Extraño recupera su humildad y con ella alcanza finalmente la sabiduría. Nos encontramos ante una historia de autodescubrimiento, con una enseñanza profunda y una lectura optimista y esperanzadora.

Es frecuente que los cómics actuales de Marvel trivialicen al Doctor Extraño. En un mundo de ficción en el que prevalece la ciencia, es difícil encontrar un hueco para un mago. Sin los locos experimentos de Steve Ditko, dar vida al Hechicero Supremo puede ser una ardua tarea y no muchos son capaces de salir airosos de ella. Por eso resulta tan importante echar la vista atrás y recuperar cómics como "Doctor Extraño: Dentro de Shamballa", que no sólo muestra una soberbia caracterización del personaje, sino que además le confiere un papel que, dada su naturaleza mística, ningún otro personaje puede desempeñar dentro del Universo Marvel: el de último bastión del alma humana.


Pasando a aspectos más técnicos, es importante comentar que la narración se estructura con un extenso monólogo como eje principal. La identidad del emisor de dicho monólogo y narrador de las andanzas del protagonista es algo que sólo se desvela al alcanzar las últimas páginas del cómic, en un momento que resulta catártico en más de un sentido. Los textos no sólo son abundantes, sino también densos, recargados. Abundan las metáforas, muchas de ellas de gran belleza, y la terminología hindú aparece en algunas ocasiones. Se trata de textos complejos, abigarrados, pero también inmersivos y fascinantes. Éstos se encuentran, como ya apuntábamos anteriormente, en los cuadros de texto que salpican las páginas. El uso de bocadillos de diálogo se reserva para algunos momentos puntuales que tienen una especial significación en el trascurso de los acontecimientos.

Por su parte, Dan Green despliega un estilo pictórico que casa a la perfección con la historia que se narra. Al igual que los textos de DeMatteis contienen diversas referencias al folclore hindú y a la religión budista, el dibujo de Green muestra elementos e iconos de estas culturas. Esto se hace evidente en su representación del santuario del Anciano o del templo de la India en el que espera el segundo fragmento del hechizo. Al igual que otros autores antes que él, Green se enfrenta al desafío de representar la magia en su forma más salvaje cuando el Doctor Extraño visita planos más allá del alcance humano. El dibujante consigue otorgar una imagen ultraterrena y fascinante a Shamballa, la cual contrasta con la minuciosa recreación de ambientes mucho más mundanos como Nueva York, las selvas de Yucatán o la campiña inglesa.

A pesar de la abundancia de texto, el peso de la narración recae únicamente sobre el dibujo en el cénit de la historia. Ahí es donde Green demuestra su buen hacer gracias a la expresividad de los rostros que dibuja y a su capacidad para sugerir emociones. Gráficamente, esta obra es a todas luces soberbia.


Al tratarse de una novela gráfica autoconclusiva, esta obra es asequible para cualquier tipo de público, sea o no lector habitual de Marvel. Las primeras páginas suponen una excelente introducción en el universo del Hechicero Supremo, otorgando la suficiente información al lector no iniciado en las aventuras del Doctor Extraño. No obstante, la temática puede no resultar atractiva al lector habitual, que quizá espere una historia al uso con un héroe enfrentándose a un villano de inmenso poder. Aquí no encontraremos eso, sino un viaje de naturaleza íntima en el que el protagonista se enfrenta a sus demonios internos durante su búsqueda de comprensión, claridad y verdad. Precisamente por esa razón esta historia es tan especial.

En cuanto a la edición española, Panini editó "Doctor Extraño: Dentro de Shamballa" dentro de su línea Marvel Graphic Novels, en un elegante tomo de tapa dura y 72 páginas a un precio de 9,95€. La edición se complementa con una breve selección de ilustraciones del personaje, destacando las realizadas por Bill Sienkiewicz y Craig Hamilton.

Para concluir, debemos recordar que "Doctor Extraño: Dentro de Shamballa" no es un cómic convencional. Habrá quien se fije en su estética y vea en él un libro ilustrado que aspira a ser lo que no es. También habrá quien se fije en su contenido y vea una obra aburrida, pedante y pretenciosa que pretende dar lecciones de espiritualidad al lector. Pero con un poco de suerte también habrá un tercer grupo, el de aquellos que sean capaces de trascender la ilusión del formato y del argumento y vean este cómic como lo que es: una trabajo maravilloso, con una profunda sensibilidad artística y humana, con una historia compleja y madura que se plantea elevadas preguntas y con un mensaje emocionante, bello y esperanzador. No todo el mundo encontrará reveladora la lectura de este cómic, pero aquellos que lo hagan lo atesorarán como la brillante joya que es.

16 de septiembre de 2013

[Series] Especial Classic Doctor Who: Temporada 01 Serial 007 - The Sensorites


Tras el refrescante interludio que supuso la visita al periodo azteca, “Doctor Who” retomó los argumentos típicos de la ciencia ficción en “The Sensorites”. Este serial compuesto por seis capítulos destaca por la introducción de varios conceptos curiosos y por desarrollar un argumento con un giro inesperado hacia su parte final.

La historia comienza con el Doctor y sus acompañantes aterrizando en el interior de una nave espacial cuya tripulación yace aparentemente muerta. En realidad no están muertos, sino sumidos en una especie de animación suspendida por una fuerza externa, tal y como descubren los viajeros cuando consiguen reanimar a dos de sus miembros. Se trata de una nave procedente de la Tierra con el objetivo de explorar un mundo alienígena al que llaman Senso-Esfera, cosa que los habitantes de dicho mundo no están dispuestos a permitir. Los nativos de la Senso-Esfera, los Sensorites, disponen de una serie de poderes de naturaleza telepática con los que han manipulado las mentes de los tripulantes de la nave terrestre, haciendo que se mantengan en órbita sin llegar nunca a alcanzar el planeta. Como era de esperar, la llegada del Doctor y los suyos cambia por completo la situación y obliga a los Sensorites a entrar en contacto con los humanos.

Nuestros protagonistas tienen que lidiar tanto con uno de los tripulantes humanos que ha enloquecido por la manipulación mental como con la llegada de los alienígenas, a quienes consideran enemigos en un primer momento. La oportuna intervención de Susan, que parece estar dotada de una limitada telepatía (cuyo origen no acaba de explicarse en el serial, dejando la puerta abierta a diversas interpretaciones), permite que se inicie el diálogo con los Sensorites. De esta forma, el Doctor y su grupo viajan a la Senso-Esfera para reunirse con el líder de estos seres. La llegada de los extraños al planeta divide a los Sensorites, surgiendo un grupo dispuesto a matar a los intrusos. Por otro lado, el planeta se enfrenta a una misteriosa enfermedad que parece provenir del suministro de agua. Después de que Ian contraiga dicha enfermedad, el Doctor tendrá que hacer todo lo posible para descubrir su verdadera naturaleza y salvar así a su acompañante y a todo el planeta.

El guión de “The Sensorites” juega con las expectativas del espectador, mostrando distintas y sorprendentes facetas de situaciones vistas mil veces en el contexto de la ciencia ficción. Es de esperar, especialmente después de su primera y apoteósica primera aparición, que los Sensorites sean alienígenas malvados. Sin embargo, el espectador acaba encontrándose con unas criaturas inseguras y apocadas que muestran un evidente temor hacia los extraños. Posteriormente, cuando se muestra una facción mucho más agresiva y belicosa de estos seres, el guión comienza a desvelar diversas pistas que sugieren que dicha actitud está motivada por agresiones previas. No existen bandos claros en el conflicto entre humanos y Sensorites, pues tanto unos como otros cuentan con miembros caracterizados por la avaricia, el ansia de poder y la violencia. Este serial no ahonda demasiado en la ambigüedad moral, dejando que aquellos que desean la paz triunfen al final sobre los violentos. Sin embargo, seriales posteriores recogerán ideas presentadas aquí y mostrarán que a veces los humanos son muchos más peligrosos que cualquier alienígena que el espectador pueda imaginar.

A nivel técnico, “The Sensorites” destaca por la caracterización de los propios Sensorites. Aunque no es el primer serial en el que se muestra a habitantes de otros mundos (“The Daleks” o “The Keys of Marinus” ya lo hicieron con anterioridad), por lo general éstos tenían la misma apariencia que los seres humanos. En “The Sensorites” se decidió que los alienígenas se alejasen de esa apariencia, recurriendo para ello al uso de máscaras de plástico. El resultado está lejos de resultar espectacular, pero cumple su cometido y funciona muy bien en pantalla. Los escenarios ambientados en la Senso-Esfera resultan igualmente notables por el uso que se hace de los fondos y el mobiliario para generar la ilusión de que el Doctor y los suyos están en un planeta lejano.

En resumen, “The Sensorites” cuenta con un guión bastante interesante y un original diseño de producción como principales alicientes. Como punto negativo, la lentitud de su desarrollo (característica de las producciones de la época, pero especialmente acusada en los seriales que abarcan tantos episodios) puede hacer que ciertos segmentos resulten algo tediosos. Como nota curiosa, es importante comentar que el primer capítulo de este serial cuenta con uno de los más estupendos e inesperados cliffhangers de esta primera época de “Doctor Who”.

15 de septiembre de 2013

[Series] Especial Classic Doctor Who: Temporada 01 Serial 006 - The Aztecs


“The Aztecs” es uno de los seriales históricos más conocidos de “Doctor Who” y abarca cuatro episodios. Este tipo de seriales, como ya mostró el excelente “Marco Polo”, renunciaba a los planetas exóticos y a los personajes alienígenas para narrar historias ambientadas en algún periodo histórico de la Tierra. En este caso, el Doctor y sus acompañantes (su nieta Susan y los dos profesores, Ian y Barbara) aterrizan en México en el siglo XV, durante el auge del imperio azteca. Los seriales históricos de “Doctor Who” se idearon con un doble objetivo: por un lado pretendían resultar educativos y permitir que los espectadores aprendiesen diversos conceptos sobre la época mostrada y, por otro, trataban de resultar entretenidos. Como bien demuestra “The Aztecs”, ambos objetivos son completamente compatibles cuando se cuenta con un buen guión.

La trama de este serial gira en torno a Barbara, personaje al que al fin se le concede un mayor grado de protagonismo. Nada más salir de la TARDIS, los viajeros se encuentran en el interior de una tumba azteca. La curiosidad de Barbara le llevará a recoger algunas de los joyas que honran al fallecido, de forma que al salir del lugar portando tales símbolos acaba siendo tomada por los nativos como la reencarnación de dicho fallecido: un alto sacerdote llamado Yetaxa. La recién adquirida posición de la profesora permite a los viajeros adentrarse en la vida de los aztecas, descubriendo que en su civilización conviven tanto la cultura como el salvajismo. Ambas posturas están representadas por los dos sacerdotes que se convierten en consejeros de Barbara, el noble Autloc y el sanguinario Tlotoxl.

“The Aztecs” es un serial pionero en muchos sentidos, pero especialmente en el hecho de introducir importantes dilemas morales en el contexto de los viajes en el tiempo. Cuando los viajeros llegan al periodo azteca, se encuentran con una religión que incluye y acepta la necesidad de sacrificios humanos. Horrorizada ante esta situación, Barbara cree que puede aprovechar su mascarada como reencarnación del alto sacerdote Yetaxa para cambiar esas creencias y hacer que el pueblo azteca abandone los sacrificios. Si bien Autloc estará dispuesto a escuchar las extrañas ideas de la mujer, Tlotoxl tomará todas las medidas necesarias para desenmascararla y seguir derramando sangre en nombre de sus dioses. Pero el taimado azteca no será el único en oponerse a Barbara, pues el propio Doctor le advertirá de que la historia no puede ser reescrita. La resolución final del dilema es absolutamente magistral.

Mientras Tlotoxl prepara diversas trampas para descubrir el engaño de los viajeros, éstos viven sus propias aventuras por separado. Ian se verá obligado a convertirse en un guerrero, Susan acudirá a la escuela y el Doctor se verá comprometido en matrimonio por error con una mujer azteca llamada Cameca. De todas las subtramas de este serial, quizá la del Doctor y Cameca sea la más divertida, con William Hartnell (el actor que interpreta al Doctor) explorando todo el potencial cómico del personaje. Dicho potencial ya se había insinuado en “Marco Polo”, pero es en “The Aztecs” cuando se dedica mayor cantidad de tiempo a aprovecharlo. El resultado es divertido y entrañable, haciendo que el espectador comience a empatizar con ese extraño personaje que en un primer momento no era nada más que una excusa para viajar de un lado a otro del espacio y el tiempo.

En conclusión, “The Aztecs” es uno de los mejores seriales de la primera temporada de “Doctor Who” y toda una joya que resiste sin problemas el paso del tiempo. Su estupendo diseño, la gran recreación del vestuario y el magnífico guión se unen para generar un serial ya mítico y de obligado visionado para todo amante no sólo de “Doctor Who”, sino también de la buena televisión.