21 de agosto de 2011

[Videojuegos] Juegos Indie: Fotonica

"Fotonica" es un juego independiente para PC y Mac desarrollado por Santa Regione (un pequeño estudio formado por dos jóvenes italianos). Se trata, según palabras de sus creadores, de "un juego en primera persona sobre saltar, el sentido de la velocidad y el descubrimiento". El objetivo del juego es avanzar mediante contundentes saltos a través de un entorno de abstracciones geométricas que recuerda la época de los primeros juegos en 3D, con grandes polígonos carentes de textura.


"Fotonica" bien podría ser una deconstrucción del fantástico "Mirror´s Edge", un juego de carreras y saltos en primera persona de estética minimalista y exquisita jugabilidad. Alejándose de la complejidad del título de DICE, lo único que necesitamos para avanzar en "Fotonica" es un botón (que puede ser cualquier botón del teclado, el ratón o cualquier otro periférico).

Puesto que no podemos elegir la dirección, ya que los escenarios nos impulsan a ir continuamente hacia delante, para avanzar y elegir nuestra ruta tenemos que saltar entre las plataformas que encontramos a distintos niveles. Manteniendo pulsado el botón aceleramos nuestra carrera, mientras que al soltarlo damos un gran salto en el cual conservamos el impulso que hayamos obtenido corriendo. Si deseamos volver a tierra debemos volver a pulsar el botón para aterrizar y continuar con la carrera. Para poder completar cada uno de los recorridos es fundamental dominar el aterrizaje, pues para alcanzar algunas de las plataformas necesitamos dosificar adecuadamente nuestro impulso. Por tanto, el "timing" es uno de los elementos clave del juego.

Al final de cada nivel obtendremos una amplia cantidad de datos acerca de nuestro rendimiento, tales como la distancia recorrida o la velocidad alcanzada. Esto nos permitirá obtener una puntuación determinada que podemos compartir a través de los marcadores online.


"Fotonica" cuenta con cinco niveles distintos, así como con un nivel adicional de duración potencialmente infinita (pues se va generando de manera procedural a medida que avanzamos en él). La ambientación de los niveles es sencilla y abstracta, compuesta por polígonos desnudos y mallas cuadriculadas, lo cual recuerda poderosamente al mítico "Rez". La dicotomía blanco/negro domina los escenarios, rota únicamente por unas esferas de color que aumentarán nuestra puntuación al atravesarlas. Esto cambia en algunos momentos puntuales, en los que el escenario adquiere una tonalidad dorada acompañada de un sencillo efecto de distorsión que potencia la sensación de velocidad.

La banda sonora que nos acompaña en cada uno de los niveles, de corte electrónico, destaca tanto por su intensidad como por su calidad, siendo otro de los alicientes por los que merece la pena darle una oportunidad a "Fotonica".


Además de todo lo anterior, el juego permite enfrentamientos de dos jugadores en pantalla partida y cuenta con un sistema de medallas similar a los populares logros (disponiendo de diez medalles desbloqueables en total). Todo esto de forma gratuita, pues "Fotonica" se puede obtener sin coste alguno desde su web oficial. No obstante, los creadores han habilitado la posibilidad de que todo aquel que lo desee pague simbólicamente por el juego la cantidad que quiera a partir de 1,5 euros.

15 de agosto de 2011

[Cómic] Reseña de "Los Nuevos Mutantes: Hijos de las Sombras"

La línea Marvel Gold es una de las apuestas más interesantes de Panini en su interés por recuperar material clásico de Marvel, aunque de momento es una línea algo descompensada. Frente a la gran cantidad de material que se ha publicado relacionado con la franquicia de los Vengadores, se ha publicado muy poco de la Patrulla X. Exceptuando el enorme tomo que recopila los comienzos de la Nueva Patrulla X, "Las Guerras Asgardianas", "Patrulla X Vs. 4 Fantásticos & Vengadores" y el tomo que ahora nos ocupa, "Los Nuevos Mutantes: Hijos de las Sombras", los mutantes no se han dejado ver mucho en esta línea. Este hecho tampoco debería resultar extraño, pues entre coleccionables y Bibliotecas Marvel ya se ha publicado la práctica totalidad de la serie principal. Sin embargo, aún queda mucho material de calidad dentro de la franquicia mutante, sobre todo entre las series derivadas. El volumen de "Los Nuevos Mutantes: Hijos de las Sombras" es una pequeña muestra de la cantidad de buenas historias que esperan ser reeditadas.


El éxito de la Patrulla X a principios de los años 80 creó el ambiente propicio para la creación de una serie derivada en la que se recuperase el concepto de "escuela para mutantes" que la serie madre había perdido en los últimos tiempos bajo la dirección del guionista Chris Claremont. La situación se estaba preparando desde algún tiempo atrás, cuando Claremont y el dibujante John Byrne introdujeron al personaje de Kitty Pryde, una joven destinada a ser la primera de una nueva generación de jóvenes mutantes que serían entrenados por el Profesor Xavier mientras el grupo principal continuaba su andanzas. Curiosamente, Kitty acabó integrándose tan bien en la Patrulla X que haberla desligado del grupo hubiese sido un error. Fue necesario, por tanto, recurrir a nuevos personajes.

Antes de que otros guionistas se inmiscuyesen en la franquicia que él mismo había elevado hasta la cumbre, Claremont decidió hacerse cargo él mismo de "Los Nuevos Mutantes", la serie derivada que narraría las historias del grupo de nuevos estudiantes de la Escuela de Xavier. Siguiendo el planteamiento de la Nueva Patrulla X, se trataría de un grupo internacional y multicultural, en el cual además habría más chicas que chicos (algo bastante destacable en los cómics de la época). Así, Claremont dio vida junto al dibujante Bob McLeod a Sam Guthrie (Bala de Cañón), Danielle Moonstar (Espejismo), Roberto DaCosta (Mancha Solar), Rahne Sinclair (Loba Venenosa) y Xi´an Coy Manh (Karma). Aunque la serie pasó por momentos muy interesantes en sus primeros tiempos, como la supuesta muerte de Karma o la introducción de nuevos integrantes como Amara Aquilla (Magma) e Illiana Rasputin (Magik), pronto quedó patente que, pese a su calidad, el dibujo de Bob McLeod (y posteriormente también el de Sal Buscema) era excesivamente convencional y carecía de la fuerza necesaria para expresar toda la angustia adolescente del grupo.

En un intento por darle un nuevo impulso a la serie se optó por cambiar de dibujante y recurrir a Bill Sienkiewicz, que por aquel entonces había pasado de ser un clon de Neal Adams a convertirse en uno de los dibujantes experimentales más interesantes de Marvel. Sin duda fue uno de los momentos clave de la historia de la franquicia, pues la llegada de este artista supuso una revolución gráfica sin precedentes. Frente al convencionalismo de los dibujantes anteriores, Sienkiewicz adoptó un estilo poderosamente expresionista en el que el realismo más intenso se combinaba con lo más abstracto de formas nunca antes vistas. El hecho de que "Los Nuevos Mutantes" se tratase de una serie secundaria en lugar de una cabecera principal le permitió dar rienda suelta a todas sus inquietudes artísticas, experimentando a placer para mostrarnos unas páginas tan extrañas como sorprendentes. Tan bien salió el experimento que, pese a que originalmente Sienkiewicz sólo iba a permanecer en la serie durante tres números (coincidiendo con la llamada "Saga del Oso Místico"), alargó su estancia durante casi dos años. El volumen "Los Nuevos Mutantes: Hijos de las Sombras" recopila el comienzo de esta etapa, concretamente los números 18 a 25 USA, además del primer anual de la serie.


El volumen empieza con la "Saga del Oso Místico", en la que se exploran las raíces cheyenes de Espejismo cuando ésta debe enfrentarse a la criatura sobrenatural que mató a sus padres. Los peores terrores de la piel roja toman forma en el descomunal oso demoníaco que, gracias a los lápices de Sienkiewicz, resulta verdaderamente temible. Las composiciones de página, los juegos de luces y sombras y la expresividad del dibujo convierten estos tres números en una delicia para la vista. Además, cuenta con un guión y una caracterización de personajes ejemplar. Sin embargo, esto no es más que el principio.

En la siguiente historia, Claremont y Sienkiewicz definen al personaje más extraño que ha pasado jamás por la franquicia mutante: el alienígena tecno-orgánico multiforme llamado Warlock (no confundir con el Warlock de la vertiente cósmica de Marvel). Éste acabaría convirtiéndose en uno de los personajes más divertidos e icónicos de los Nuevos Mutantes, pese a que su protagonismo en los números recogidos en este volumen sea bastante reducido más allá del número centrado en su llegada a la Escuela de Xavier.

El siguiente arco argumental, muy relacionado con la Marvel de la época, cuenta con Capa y Puñal como invitados y un Sienkiewicz que, tras haberle cogido el ritmo a la serie, se atreve también a dibujar a algunos personajes de la Patrulla X como Rondador Nocturno, Coloso y Pícara.

Finalmente, el volumen incluye el primer anual de los Nuevos Mutantes, dibujado por su cocreador Bob McLeod, que supone la primera aparición de la cantante, ladrona y teleportadora a escala universal Lila Cheney, quien no tardaría mucho en revelarse como el principal interés romántico de Bala de Cañón. Es curioso que se añadiese este anual al contenido del tomo, pues su lectura no es esencial para la línea argumental y su estilo de dibujo rompe la unidad estética de la obra. No obstante, no deja de ser una lectura entretenida.


Mucho hemos hablado del trabajo del dibujante, pero es necesario puntualizar que el guionista no se queda atrás. Los Nuevos Mutantes nacieron en una de sus épocas de mayor brillantez y esto es algo que se hace patente en los diálogos, cargados de veracidad y de ímpetu adolescente, y en la progresiva evolución de unos personajes cada vez mejor caracterizados. Junto a los arcos argumentales principales, Claremont es fiel a su dinámica y aprovecha los huecos disponibles para continuar narrando la inmensa "historia río" en la que se había convertido la franquicia mutante. Es por esta razón por la que nos encontramos con algunas páginas que pueden desconcertar a los lectores poco familiarizados con los mutantes de la Escuela de Xavier.

Es evidente que la lectura de este tomo requiere de cierto conocimiento previo de la franquicia. Un lector novicio, pese a lo mucho que pueda disfrutar de la melodramática narración de Claremont y de las poderosas ilustraciones de Sienkiewicz, tendrá problemas para captar la mayor parte de las referencias que salpican este tomo: desde la relación entre Magneto y la Capitana Forrester a la llegada de Selene al Club Fuego Infernal, pasando por la misteriosa progresión de la armadura de Magik o el encuentro con Rachel Grey. Es lo previsible y esperable al publicar un segmento de una serie regular desgajado del resto. "Los Nuevos Mutantes: Hijos de las Sombras" está claramente orientado a los conocedores de la franquicia mutante, pues son los que más interesante y disfrutable encontrarán este material pese a verlo fuera de su contexto. Sin embargo, esto supone una considerable barrera para aquellos lectores que deseen acercarse a dicho material por primera vez.


Panini publicará próximamente la continuación de la etapa de Claremont y Sienkiewicz en un nuevo volumen titulado "Los Nuevos Mutantes: El Origen de Legión".

13 de agosto de 2011

[Cine] Crítica de El Origen del Planeta de los Simios

En 1968 se estrenó una curiosa película protagonizada por Charlton Heston que gozó de gran éxito y que, con el tiempo, acabó convirtiéndose en una película de culto. Dicha película mostraba un futuro distópico en el que el ser humano había involucionado, perdiendo gran parte de sus facultades intelectuales y comunicativas, mientras que los simios se habían alzado como la nueva civilización dominante. Me estoy refiriendo, claro está, a "El Planeta de los Simios" ("Planet of the Apes", 1968). Tras cuatro secuelas de inferior calidad estrenadas en la década de los 70 y un horroroso remake a manos de Tim Burton en 2001, el cine vuelve a retomar una de sus franquicias más famosas en la sorprendente "El Origen del Planeta de los Simios" ("Rise of the Planet of the Apes", 2011).


Aunque en un principio no estaba claro cuál sería el lugar de esta película dentro de la franquicia, tras su visionado queda patente que se trata de un nuevo comienzo para la misma. "El Origen del Planeta de los Simios" se aleja en gran medida de las películas anteriores y comienza la historia desde cero, por lo que no sería de extrañar que, en función de sus buenos resultados en taquilla, sea continuada con nuevas secuelas en el futuro.

Aunque se trata de un estreno veraniego sin muchas pretensiones, no es un producto vacío ni mucho menos y, dada la actual escasez de buen cine de ciencia ficción distópica, es preferible una obra sencilla pero correcta a una obra pretenciosa pero mediocre. "El Origen del Planeta de los Simios", obra que ahora nos ocupa, entraría dentro de la primera categoría.


Argumentalmente, el punto de partida es la experimentación con chimpancés que está realizando un joven científico llamado Will Rodman (interpretado por James Franco, a quien hemos visto en películas como "127 Horas", "Mi Nombre es Harvey Milk" y "Spiderman") para una gran compañía farmacéutica. Dichos experimentos con animales pretenden poner a prueba un nuevo fármaco que, en teoría, sería capaz de curar la Enfermedad de Alzheimer. Tras un violento incidente con uno de los chimpancés del laboratorio (una hembra apodada Ojos Brillantes), el proyecto es cancelado y los animales sacrificados. Para evitar su muerte, Will debe hacerse cargo de la cría de Ojos Brillantes, un chimpancé recién nacido al que alojará en su casa junto a su padre (interpretado por el veterano actor John Lithgow). Pronto se hace evidente que el chimpancé, al que comienzan a llamar César, goza de un desarrollo cognitivo superior al normal en su especie como efecto secundario del fármaco al que fue expuesta su madre. Esto renueva las esperanzas de Will en la efectividad del fármaco, el cual pretende utilizar para ayudar a su padre, cada vez más deteriorado a causa del Alzheimer. No obstante, Will subestima los auténticos efectos que ha tenido la sustancia sobre César, cuya curiosidad y capacidad de comprensión no dejan de crecer. Pronto descubrirá que el mundo de los humanos no es lugar para un simio; ni siquiera para uno superinteligente.


Si bien el argumento es sencillo y previsible, quizá incluso tópico en algunos de sus recursos y giros, no por ello es menos disfrutable. Uno de los principales valores de "El Origen del Planeta de los Simios" frente a otros estrenos veraniegos es la solidez de su guión. La historia puede ser poco innovadora, pero al menos está narrada de forma correcta, sin altibajos ni insustanciales cambios de ritmo, lo cual ya es toda una victoria en comparación con el típico blockbuster del verano. Su desarrollo es impecable, desde su punto de partida hasta el clímax que supone su conclusión. No se echa en falta ninguna escena ni sobra ninguna escena, si bien es cierto que se incide de forma algo repetitiva sobre algunos elementos (el progresivo "desencanto" de César respecto al mundo humano), buscando sin duda generar empatía en el espectador.

Por mucho que James Franco sea el actor principal y su papel el hilo conductor de la trama, el verdadero protagonismo del largometraje recae sobre César, el simio superinteligente. César es una creación digital animada mediante captura de movimientos, siendo el actor Andy Serkis (el inolvidable Gollum de la trilogía de "El Señor de los Anillos") el responsable de otorgarle vida. Serkis, todo un profesional de la captura de movimientos con experiencia en cine y videojuegos, se preparó concienzudamente para realizar este papel observando el comportamiento de chimpancés reales. El efecto conseguido es tal que la naturalidad de los movimientos de César se asume inmediatamente en cuanto se observa en pantalla. Otro tanto sucede con sus expresiones faciales, que pese a ser un tanto irreales (se asemejan más a las expresiones de un ser humano que a las de un simio), resultan perfectamente creíbles y transmiten todo un amplio abanico de emociones a lo largo de la película. Gracias a la labor de Serkis, César, lejos de ser un simple muñeco digital, se convierte en un personaje interesante, carismático y capaz de transmitir tanto o más que un actor real.


Mientras que las interpretaciones de James Franco y John Lithgow están a muy buen nivel, no puede decirse lo mismo de los actores secundarios: la chica (Freida Pinto, a quien vimos en "Slumdog Millionaire") y el previsible chico malo que disfruta torturando a los simios que ponen a su cuidado (Tom Felton, conocido por encarnar a Draco Malfoy en la saga "Harry Potter"). Mientras que la primera se encarga de lucir palmito y poco más, el segundo desmuestra que, pese a haber crecido, sigue actuando como cuando era un niño. Sin embargo, tanto los actores principales como los secundarios palidecen ante la presencia de César y del resto de simios digitales.

Sería muy fácil decir que los efectos especiales están al servicio de la película y no al contrario, pero esto no sería exáctamente cierto. Si bien la integración entre criaturas digitales y escenarios reales está muy lograda, algunas escenas (incluyendo algunos momentos clave, como el enfrentamiento sobre el Golden Gate) resultan excesivamente efectistas y carentes de realismo. Por tanto, se puede decir que la película abusa en algunos momentos (muy puntuales, eso sí) de la capacidad de los efectos digitales para generar impresiones intensas y fáciles, pese a que no sea ésta la tónica general. En "El Origen del Planeta de los Simios" el uso de la animación apoya la narración en lugar de dejarla en segundo plano, aunque es algo excesivo en ciertos puntos.


Lo más logrado en este apartado son las interesantes interacciones entre los simios, en los cuales ya se empieza a intuir la diferenciación en castas que mostró el largometraje original: los gorilas representan la fuerza bruta y acaban creando una casta militar, los orangutanes demuestran sus dotes de influencia y liderazgo y crean una casta político-religiosa y, finalmente, los chimpancés, de pensamiento ágil y creativo, generan la casta científica. Frente a esta incipiente nueva raza de simios se coloca César, erigido en un especie de salvador (o vengador, dependiendo del punto de vista) de sus congéneres. En ese sentido, la película establece ciertos paralelismos entre el personaje de César y los protagonistas de algunos clásicos del cine como "Espartaco" o "Los Diez Mandamientos". Esto es más que evidente en algunos de los guiños a estas obras que salpican el metraje. No son las únicas referencias más o menos evidentes de la película, pues también se referencian acontecimientos que acabarán desembocando en los eventos que narró "El Planeta de los Simios" original.

Es necesario puntualizar que, a pesar de todo, los intentos de la película de encajar dentro de la continuidad de la franquicia original (o de abrir la puerta a una futura secuela) chocan frontalmente con la esencia misma de dicha franquicia. Pese a que el guión es correcto y el desarrollo es entretenido, el mensaje que transmite "El Origen del Planeta de los Simios" es opuesto al que transmite "El Planeta de los Simios" original. A partir de este punto voy a tratar este tema en detalle, desvelando algunos elementos de la trama de ambas películas, por lo que si no has visto ambas obras es posible que quieras dejar de leer.


En "El Planeta de los Simios", un grupo de astronautas cuya nave perdió su rumbo aterrizan en un mundo desconocido en donde los simios son la especie dominante y los humanos son tratados como mascotas en el mejor de los casos y cazados como animales en el peor. La verdadera naturaleza de dicho planeta no se desvela hasta la conclusión de la película, donde descubrimos que, de hecho, se trata de la Tierra. La guerra nuclear sumió a los hombres en una barbarie tal que involucionaron hasta un estado primitivo, mientras que su nicho ecológico fue ocupado por los cada vez más inteligentes simios. El protagonista maldecía entonces las guerras en aquella mítica escena en la que se arrodillaba frente a una semienterrada Estatua de la Libertad. Dicha escena, entendida en su contexto (fue rodada en plena Guerra Fría), encierra una crítica despiadada contra la autodestructiva naturaleza humana.

Por tanto, la película clásica es una fuerte crítica hacia el uso instrumental de la violencia, especialmente bajo la forma de enfrentamiento armado, pues la guerra es la cúspide de la irracionalidad y sus consecuencias destierran a los humanos a una vida de irracionalidad y barbarie. Mientras por un lado critica la irracionalidad humana, por otro realiza un ejercicio de ironía al alabar la razón obtenida por los simios. La razón ejercida a través de la curiosidad científica de Cornelius y Zira es la que en última instancia desvela la verdad que la casta político-religiosa encabezada por el Doctor Zaius, un inquisidor más que un hombre ciencia, había mantenido oculta. De esta forma, mientras se advierte de que la irracionalidad de los humanos, que alcanza su cúspide en las guerras, conduce hacia el desastre, se realiza una hermosa oda a la razón, la única forma de obtener el verdadero conocimiento y de evitar los errores pasados. La razón, arrebatada como castigo a los hombres, recae ahora sobre los simios, que deben aprender a evitar la actitud violenta que condujo a sus predecesores al desastre: he aquí la esencia de la distopía del largometraje de 1968.


El planteamiento es bien distinto en "El Origen del Planeta de los Simios". En ella el auge de los simios no se debe a la irracionalidad de los humanos, sino al uso indiscriminado de la razón a través de la ciencia. Es el deseo de obtener una cura para el Alzheimer el que conduce a "jugar a ser Dios", es decir, al deseo de dominar aquello que no puede ser dominado: el mundo natural. En última instancia, esto provoca la venganza de la naturaleza en forma de rebelión simia. De esta forma, el mundo natural retoma el control de su destino y los humanos son castigados por su abuso de la razón. "El Origen del Planeta de los Simios" se encuadra, por tanto, dentro de esa vertiente de la ciencia ficción que trata los peligros inherentes a la propia ciencia, un campo que existe desde el "Frankenstein" de Mary Shelley y del que forman parte obras de ficción como el libro "Un Mundo Feliz" de Aldous Huxley y la película "Gattaca" de Andrew Niccol. Sin embargo, "El Origen del Planeta de los Simios" carece de la frescura y originalidad de éstas. Se convierte así en una distopía genérica, sin ningún elemento diferenciador. Quizá los guionistas no llegaron a entender el verdadero mensaje de la película original, la cual, como comentaba al principio, es una obra de culto y todo un referente dentro de la ciencia ficción distópica.

Y es este cambio radical de planteamiento lo que se convierte en el punto más negativo de esta por otro lado entretenida y correcta película. Aunque escape al conocimiento de la gran mayoría del público, cualquier aficionado a la ciencia ficción en general y a las distopías en particular se percatará de que, alejándose de la fina ironía y de la sutil crítica de los orígenes de la franquicia, "El Origen del Planeta de los Simios" es otra película más sobre los peligros de la ciencia y de la experimentación descontrolada. Los simios, lejos de ser los poseedores de la razón, caen una y otra vez en la violencia a la que parecen condenados pese a los intentos de César por contenerles. Por su parte, como era de esperar, los humanos ejercen esa misma violencia para defenderse. No existe una defensa de la razón como tal. En este caso, la ciencia sólo engendra caos. Y dicho caos, evidentemente, se vuelve en contra de los humanos. Es una pena que las bases de la franquicia se hayan simplificado de esta manera, eliminando precisamente aquello que convirtió a la película original en obra de culto.


Pese a todo, se trata de una película que los amantes de la ciencia ficción distópica disfrutarán y que entretendrá al gran público durante sus casi dos horas de duración. La fórmula de su éxito es sencilla: un guión sólido, una buena elección de actores protagonistas, unos contundentes efectos especiales apoyados por la "magia" de Andy Serkis y unos continuos guiños a un clásico del género. Sin ser innovadora, "El Origen del Planeta de los Simios" sorprende porque ofrece mucho más de lo que aparenta, erigiéndose por tanto en un producto de entretenimiento destacable dentro del mediocre panorama actual.

Aunque no llega a superar a la película de 1968, es un buen inicio para el renacer de la franquicia y una buena excusa para revisionar la original. Espero que logre que el público vuelva a sentir interés por este género que tantas y tantas buenas obras alumbró en el pasado ("Metrópolis", "Soylent Green", "La Naranja Mecánica", "Blade Runner", "12 Monos" y tantas y tantas otras) y pronto veamos nuevas y fascinantes distopías en la gran pantalla.